sábado, 1 de abril de 2017

La nuera y la suegra

Aunque la historia de esta semana lleva por título La nuera y la suegra, yo creo que haría más justicia que se titulara ¡Quiero matar a mi suegra!

Bromas aparte, este cuento nos recuerda algo importante: casi siempre, la actitud que uno tiene hacia las demás personas nos es devuelta en la misma medida. Cuando uno es amable, recibe amabilidad; cuando es egoísta, recibe egoísmo; cuando uno es generoso, recibe generosidad.


Practicar el bien es fácil con las personas con que tenemos afinidad, pero ¿y con las demás? Los prejuicios suelen jugar una mala pasada y condicionar nuestra forma de comportamiento.

Es verdad que no podemos cambiar la forma de ser de las personas que están a nuestro lado (como la suegra del cuento), pero sí nuestra actitud y reacciones ante ellas, de manera que la convivencia sea buena.

O dicho en otras palabras: hay más alegría en dar que en recibir, en mostrar amor y amabilidad que rencores. Por eso la historia de esta semana, de la tradición oriental, es muy ilustrativa y didáctica. Espero que os guste.

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La nuera y la suegra

Hace mucho tiempo, una joven llamada Li se casó y fue a vivir con su marido y su suegra. Después de algunos días vio no se entendía con ella.


Sus personalidades eran muy diferentes y Li fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba. Los meses pasaron y Li y su suegra cada vez discutían y peleaban más.

De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.

Li, no soportando más vivir con la suegra, decidió visitar a un amigo de su padre para que le ayudara a deshacerse de su suegra.


Después de oírla, éste tomó un paquete de hierbas y le dijo:

- Estas hierbas irán envenenando
lentamente a tu suegra, pero no deberás usarlas de una sola vez para liberarte de ella, porque ello causaría sospechas. Cada dos días, pondrás un poco de estas hierbas en su comida.

Ahora bien, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable.  No discutas con ella, mejor ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones.

- Sí, Sr. Huang, -
respondió Li- haré todo lo que usted me indique.

Li quedó muy contenta, agradecida con el Sr. Huang y volvió muy apurada a su casa para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días, Li servía una comida especialmente preparada para su suegra.

Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a su suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la situación en la casa estaba completamente cambiada. Li había controlado su temperamento y ya casi no aborrecía a su suegra.

En estos meses, no había tenido una sola discusión con ella, y ésta ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar.

La actitud de su suegra cambio radicalmente tanto que comenzó a amar a su nuera y empezó a tratarla como si fuera una verdadera hija, comenzó a decirles a sus mejores amigas y a sus parientes lo orgullosa que se sentía de su nuera.

El esposo de Li estaba realmente feliz de ver lo que estaba sucediendo entre ellas.

Un día Li fue nuevamente a ver al Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo:

- Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di.

El Sr. Huang sonrió y le dijo:

- Li, no tienes por qué preocuparte. Tu suegra no ha cambiado, la que cambió fuiste tú. Las hierbas que te di eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en tu mente, en tu actitud, pero fue echado fuera y ha sido sustituido por el amor que pasaste a darle a ella.
 


La Historia de la Semana

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